martes, diciembre 29, 2009

Ciencia española, tijeras, coladores, cabeza, asfaltadores...


Desde Aldea Irreductible proponían hace unos tres meses la blog-iniciativa 'La ciencia española no necesita tijeras', intentando presionar para evitar un recorte en los Presupuestos Generales de las partidas destinadas a I+D. Por aquella época, esta bitácora se encontraba en barbecho (del que no acabo de salir), por lo que no di mi opinión al respecto.

Ahora, encuentro la noticia que me da pie para comentar mi punto de vista.
España cierra la puerta a los jóvenes científicos

El recorte prespuestario para la investigación científica ha cerrado la puerta a muchos jóvenes y brillantes investigadores españoles que trabajan fuera, pero que sueñan por volver a su país y aportar su experiencia y su intelecto a la sociedad que pagó su formación.

Como todos los años, un grupo de 23 científicos que rondan la treintena se han reunido en el Centro Nacional de Biotecnología (CSIC) para dar a conocer sus proyectos y tantear cómo está la situación en España, dentro de la XVII Workshop Avances en Biología Molecular por Jóvenes Investigadores en el Extranjero.

El balance, para casi todos, es desolador: la crisis económica y, por ende, un presupuesto para la investigación en 2010 muy escaso pone más que difícil su retorno, salvo si están dispuestos a perder dinero, dejar de lado la estabilidad laboral, contar con menos medios para investigar y, además, correr el riesgo de quedarse en paro.

La propia convocatoria de esta jornada, por primera vez, han sufrido las vacas flacas: sólo una empresa, Promega, ha patrocinado una cita que en otros años contaba con varios esponsores.

Entre los asistentes, Daniel Lucas, que estuvo contratado por el Hospital Monte Sinaí de Nueva York desde hace tres años y ahora tiene una beca de la Fundación Ramón Areces. "Mi idea era volver, pero vistos los recortes me quedaré en Estados Unidos. No quiero regresar para tener peor sueldo y por un contrato temporal. Y no soy el único. Mucha gente no vuelve sin unas condiciones dignas".

Gabino Sánchez, de 35 años, un biólogo que trabaja en la Universidad de Utrecht, y su esposa Sara Díaz, de 31, bioquímica de la misma universidad, hace tiempo que quieren volver a España. "Echamos de menos a la familia. Se que volver es complicado, pero soy opitmista y espero que lo logremos, aunque sea un paso atrás a nivel científico", asegura Gabino. Sara, por su parte, reconoce que para volver "al menos tenemos que encontrar algo fijo para uno de nosotros porque tenemos hijos".

Todos reconocen que la crisis económica ha azotado en otros países como en éste, "pero la investigación partía de una situación mejor y aquí, cuando empezaba a mejorar llega el batacazo".

A Gonzalo de la Rosa, experto en biología inmunológica en la Universidad de Maryland (Estados Unidos) está a punto de caducarle el visado que le permite investigar al otro lado del océano. "He venido al CNB a hacer contactos y ver como está la cosa porque mi ilusión es volver a España".

Para De la Rosa, que ya tiene 35 años, "es un absurdo que un país nos pague la formación y luego no trabaje para quien le ha financiado cuando empezamos a producir".

Volver fue lo que hizo Yolanda Carrasco, gracias a un contrato Ramón y Cajal de cinco años. Ya lleva la mitad de ese tiempo, en el Centro Nacional de Biotecnología. "He tenido suerte porque la crisis me ha pillado con un proyecto con financiación para tres años, pero a finales de 2010 tendré problemas para renovar la ayuda del Plan Nacional y tendré que buscar dinero por otro lado. Y cuando se acabe el contrato, no se si tendré plaza, porque algunos cajales se han quedado en la calle. Además, cada año hay menos contratos Ramón y Cajal porque luego no pueden recolocarnos", denuncia. (El Mundo, 29/12/09). (Vía)
¿Para qué queremos más dinero? ¿Para atraer científicos de renombre con contratos suculentos y proyectos de centros punteros que nunca van a despegar? ¿Para ver cómo se vuelven en unos años a Estados Unidos? ¿Para tener muchos becarios que después no tendrán salido laboral en la que se valore mínimamente su formación? ¿Nos dejamos la pasta en capacitarlos y, cuando están listos para crear y producir, les decimos que "eso es todo amigos"? ¿Queremos más recursos para que otros países nos lo agradezcan de corazón? ¿Para tener otro premio Nobel nacido en España, pero que figure como de otro país? ¿Para mantener nuestra excepcionalidad en relación entre inversión en investigación y patentes?

La Ciencia española es como un colador, hoy por hoy. No hay cantidad de agua alguna que pueda llenarla. La ciencia española no necesita tijeras. Ni le sobran. Lo que necesita es cabeza.

Dicho esto... Si los concesarionarios de coches y los asfaltadores de España pueden pillar dinero público a manos llenas, ¿por qué los académicos no vamos a poder? Reconozco que, vía investigación y universidad, la posibilidad de retorno social es mayor que con los maravillos planes de estímulo del Gobierno.

jueves, diciembre 24, 2009

Feliz Navidad



En un primer momento había pensando incluir este vídeo, invitándoles a aprovechar los días de asueto, pero después he pensando que no entraba mucho dentro del espíritu de la época. Sea con un vídeo o con otro, disfruten de estos días y que el año que viene sea bueno con todos nosotros.

martes, diciembre 22, 2009

20 paradojas de la evaluación del alumnado

Extracto las veinte paradojas detectadas por Santos Guerra hace ya una década¹. Cada uno de estos puntos viene desarrollado en el artículo.

Les recomiendo una lectura 'no falsacionista', esto es, no busquen en qué no tiene razón el autor; dense la oportunidad de ver si algo de lo señalado puede ayudar en su práctica educativa.

¹ Santos Guerra, M. A. (1999). 20 paradojas de la evaluación del alumnado en la Universidad española. Revista Electrónica Interuniversitaria de Formación del Profesorado, 2(1). [Recuperado el 22/12/09 desde http://www.aufop.com/aufop/uploaded_files/articulos/1224341617.pdf].
  1. Aunque la finalidad de la enseñanza es que los alumnos aprendan, la dinámica de las instituciones universitarias hacen que la evaluación se convierta en una estrategia para que los alumnos aprueben.
  2. A pesar de que la nota de corte para el ingreso en algunas especialidades es alta, cuando existe fracaso en la primera evaluación se atribuye la causa a la mala preparación que han tenido los alumnos en los niveles anteriores.
  3. Aunque la teoría del aprendizaje centra su importancia en los procesos, la práctica de la evaluación focaliza su atención en los resultados.
  4. Aunque en el proceso de enseñanza/aprendizaje intervienen diversos estamentos y personas, el único sujeto evaluable del sistema universitario es el alumno.
  5. La evaluación condiciona todo el proceso de enseñanza y aprendizaje. Resulta paradójico que la evaluación potencie las funciones intelectuales menos ricas.
  6. Aunque los resultados no explican las causas del éxito o del fracaso, la institución entiende que el responsable de las malas calificaciones es el alumno.
  7. Aunque se teoriza sobre la importancia de la evaluación para la mejora del proceso de enseñanza, lo cierto es que se repiten de forma casi mecánica las prácticas sobre evaluación.
  8. A pesar de que uno de los objetivos de la enseñanza universitaria es despertar y desarrollar el espíritu crítico, muchas evaluaciones consisten en la repetición de las ideas aprendidas del profesor o de autores recomendados.
  9. Aunque la organización de la Universidad ha de tender a facilitar los procesos de enseñanza y aprendizaje, las condiciones organizativas (masificación, rutina, falta de estímulos...) dificulta la evaluación rigurosa y de calidad.
  10. Aunque las instituciones de formación de docentes hacen hincapié, teóricamente, en la importancia de la evaluación cualitativa, las prácticas siguen instaladas en los modelos cuantitativos.
  11. Aunque muchos aprendizajes significativos tienen lugar en periodos de tiempo prolongados, la evaluación se realiza en un tiempo corto e igual para todos.
  12. Aunque la finalidad de la enseñanza es conseguir personas que mejoren la sociedad, la cultura de la evaluación genera competitividad entre los alumnos.
  13. Aunque resulta muy difícil eliminar la arbitrariedad de los procesos de corrección, la calificación tiene el carácter de inequívoca y de incontestable.
  14. Aunque la participación es un objetivo prioritario de la formación, los alumnos sólo intervienen en la evaluación a través de la realización de las pruebas.
  15. Aunque se insiste en la importancia del trabajo en grupo y del aprendizaje cooperativo, los procesos de evaluación son rabiosamente individuales.
  16. Aunque la Universidad investiga desde el cosmos en su conjunto hasta el más pequeño microorganismo, pocas veces centra su mirada sobre sus propias prácticas (en concreto, sobre la evaluación que se practica en sus aulas).
  17. Aunque la enseñanza universitaria debería encaminarse a la consecución de la racionalidad y de la justicia de la institución y a una transformación ética de la sociedad, la práctica de la evaluación constituye un ejercicio de poder indiscutido.
  18. Aunque la Universidad se caracteriza por el rigor científico y la exigencia de objetividad, en la evaluación se aplican criterios cuya fijación y aplicación está cargada de arbitrariedad.
  19. Aunque se dice que hay que preparar a los alumnos para la Universidad, la práctica docente que se lleva a cabo en ella es de peor calidad que la de los niveles anteriores.
  20. Aunque los indicadores de rendimiento se consideran insuficientes para hacer la evaluación de las instituciones, éstos constituyen la piedra angular de la evaluación de las Universidades.

lunes, diciembre 07, 2009

San Funcionario

El 62% de los parados jóvenes ven su futuro en el Estado. (La Vanguardia, 06/12/09)

Este es el titular que recoge La Vanguardia, tomando como base un informe de Adecco. Noticias similares han salido en otros medios.

Dos cosas sorprenden:
  1. La nota de prensa original es de mayo de este año. Uyuyuy. Huele a empresa removiendo los papeles viejos para intentar conseguir aparecer en prensa. De hecho, este estudio ya fue aprovechado con anterioridad (aquí, por ejemplo). Parece que querían rentabilizarlo un poquito más.
  2. Revisen ustedes la nota de prensa. Busquen la ficha técnica de la encuesta. ¿No la encuentran? No se crean nada. Así de fácil. Lo mismo el estudio es un ejemplo de fina sociología. O no. No podemos saberlo. Yo apostaría por muestra de conveniencia, no representativa. No sabemos cómo son los parados, sino los parados que demandan empleo vía Adecco. El único modo de confiar sería vía argumento de autoridad y, que quieren que les diga, no me parece que una empresa de este estilo priorice el rigor sobre un par de columnas gratis en varios periódicos.
(Vía.)

miércoles, diciembre 02, 2009

La peor madre

Entrevista de Víctor Amela a Lenore Skenazy (1, 2) publicada en la contraportada de La Vanguardia el pasado 30 de octubre.
¿Estoy ante la peor madre de América?
Ese título me han colgado.

¡Algo habrá hecho para merecerlo...!
Sí: confiar en la vida, en el mundo, en la gente y en mi hijo.

¿Confiar?
Confiar en que mi hijo Izzy, a los 9 años, podía ir y volver él solito de casa al colegio.

¿Y podía?
Claro: desde pequeño ha viajado en metro conmigo y su padre, y días antes de dejarle ir solo, repasamos el trayecto con él.

¿Y qué decía Izzy al respecto?
Como la mayoría de chavales, él anhela sentirse independiente, autónomo, sentirse mayor: le ilusionaba moverse solo por Nueva York, y sabíamos que tenía plena capacidad para hacerlo. Y le dejamos hacerlo.

¿Y dónde estuvo el problema, pues?
En que un policía, al verle solo en el metro, le detuvo: "¿Dónde vas solo, tan pequeño? ¿Lo saben tus padres?", le preguntó. No se creyó que le hubiésemos dejado moverse solo por el metro de Nueva York...

¿Y qué pasó?
Se lo llevó a comisaría y me llamaron a casa.

Vaya susto, ¿no?
Me sobresalté. Por teléfono le confirmé al agente que yo había permitido a mi hijo salir solo. El policía no daba crédito: "¿Y no le preocupa lo que pueda pasarle a su hijo?", inquiría, atónito. ¡Temí ser arrestada!

¿Y no le inquietaba que fuera solo?
¿Qué podía pasarle? ¿Ser robado? ¿Agredido? ¿Secuestrado? ¿Violado? ¿Asesinado? ¿Descuartizado? ¡Por favor! Ese modo de pensar tóxico es mayoritario hoy en mi país, con unas consecuencias espantosas...

¿Qué consecuencias?
Tener tanto miedo a monstruos que atacarán a nuestros hijos ¡convierte a los padres en verdaderos monstruos para sus hijos!

Tanto como eso...
¡Los padres roban a sus hijos la infancia y el gusto por la vida, inoculándoles recelo y miedo! Están encapsulándolos, incapacitándolos para vivir en sociedad. Mire, yo relaté lo sucedido con mi hijo Izzy en mi columna periodística, y asistí a dos reacciones...

A ver: una...
Se me acusó de desocuparme de mi hijo, de ser mala madre, negligente, perezosa, pasota, culpable de lo que le pasara a mi hijo...

La peor madre de América, vamos.
Pero la otra cosa que pasó es que recibí cartas de chavales. Le leo una: "Tengo 15 años. Me llevan en coche de casa al colegio, mi vida es ver la tele, videojuegos... Es divertido un rato..., ¡pero no tengo libertad!: no puedo jugar en el jardín porque mis padres tienen miedo a que me secuestren o me maten. ¡No quiero que mis hijos, si un día los tengo, vivan como yo!".

Se trata de un caso extremo...
No, es común. Cuando yo era niña, correteábamos por la calle, los niños repartían diarios, las niñas de 12 años hacíamos de canguro a niños pequeños, o cantábamos por las casas pidiendo aguinaldos... ¡Nada de eso se permite hoy! Sólo un 10% de los niños de mi país van solos al cole.

Habrá aumentado la inseguridad...
¡Mentira! El índice de seguridad vuelve hoy a ser el mismo que el de 1963, y Nueva York es de las ciudades más seguras del país.

Entonces, ¿a qué responde tanta sobreprotección?
La televisión sabe que repetir sucesos luctuosos, crímenes, tragedias, niños secuestrados, una niña asesinada... nos estremece, atrae, magnetiza y vende. Y lo hacen: ¡los repiten sin descanso! ¿Pasa esto en España?

Estamos en ello.
El efecto de esto es que la gente se queda con un mensaje: "La calle es peligrosa, ¡mi hijo está en peligro!". E incluso algo peor...

¿Qué?
¡Acabas viéndote a ti mismo como criminal! "Si un vecino me deja a su hijito, ¡qué irresponsable es!, porque yo podría...".

¿Qué medidas tomaría usted si mandase en Estados Unidos?
Que no se arreste y enjuicie - como ahora-a padres que dejan un rato a sus niños solos en casa o les permiten salir solos a la calle.

Pobres padres...
Y pobres hijos: cosificados, convertidos en inútiles, no sabrán desenvolverse mañana. ¡Démosles la oportunidad de espabilarse!

¿Cómo?
Déjale que vaya a comprar el pan o el periódico, déjale que complete una vuelta a la manzana en bici él solo, déjale que vaya a comprarse un helado... Enséñale, ¡y suéltale! Ser buenos padres consiste en eso.

¿Qué otro consejo daría?
Me escribió el otro día un señor de 90 años: "Recuerdo el día en que, con 10 años, me dejaron subir solo al tren...". Tras casi un siglo de intensa existencia, ¡Segunda Guerra Mundial incluida!, al final de su vida, ¿quién era ese hombre, quién había sido siempre? ¡El niño valiente que subió solo al tren...!

Confianza es el mensaje, ¿verdad?
Confía más en lo que ves que en la tele: ¿secuestran cada día a un niño en tu ciudad?

¡No!
Pues no lo secuestres tú: ¡tenemos secuestrados a nuestros hijos! Alguien me soltó: "Esta madre prefiere darle a su hijo un día de diversión a una larga vida", ¡dando por hecho que alguien matará a mi hijo!: así de aberrante es la mentalidad estadounidense.

¿Qué es lo peor que le han dicho?
"¡Ojalá algo horrible le pase a tu hijo, para que aprendas!".