Queridos estudiantes:
Como bien sabréis, hay muchos profesores preocupados por cómo evaluar en las
condiciones actuales. Entiendo perfectamente que esa preocupación es menor que
la que sentís vosotros por cómo seréis evaluados.
La evaluación educativa tiene al menos dos objetivos: estimular y guiar el
aprendizaje y acreditarlo. Estudiamos para aprender, pero también para superar
las asignaturas. Un evaluación mal diseñada puede hacer descarrilar un curso
entero. Y superar asignaturas os acerca a conseguir un título universitario,
con las implicaciones legales que eso conlleva.
A veces esos dos objetivos pueden
entrar en conflicto. En esta asignatura, por ejemplo, yo intento estimular el
aprendizaje con prácticas semanales, pero no tengo garantías de que todos
quienes las firman las han trabajado. La parte de mayor control y garantía
quedaba reservada para el examen final. Si optara por un modelo plenamente
centrado en la acreditación, suprimiría la evaluación de las prácticas
semanales o, tal vez, incluso del trabajo de investigación, porque el esfuerzo
de garantizar que nadie está firmando sin merecerlo quedaría por encima de lo
que podría alcanzar. Creo que la opción de evaluación por la que opté suponía
un adecuado balance entre los distintos objetivos: el sistema os anima a
aprender y trabajar y quien aprueba lo merece.
Ahora, toda la universidad, nos vemos metidos en una situación totalmente
nueva y ese posible conflicto entre objetivos se dispara. Con evaluación a
distancia, yo no puedo garantizar que estéis respondiendo al examen vosotros
mismos. Tal cual. Yo no puedo garantizar que no estéis con el grupo de guasap
de clase a todo ritmo pasándoos las respuestas o que tengáis a un familiar con
conocimientos avanzados de estadística sentado al lado.
Podría adoptar medidas para reducir
este riesgo. Algunas no sé ni si son legales, pero supongamos que sí. Podría
pedir que conectarais la webcam y reviso. (Esta medida tiene su punto ridículo.
A algunos no os reconozco cuando compara vuestra ficha en SIGMA y cuando
después os veo en el aula, como para ponerme a hacer reconocimientos a
distancia). Podría pedir que compartierais la pantalla conmigo. He pasado más
de una década investigando seguridad en evaluación educativa y tengo
imaginación. Se me ocurrirían opciones.
Pero básicamente no voy a optar por
(casi nada de) esto. Voy a confiar en vosotros. Os lo merecéis. Muchos de
vosotros estáis haciendo un trabajo ejemplar este cuatrimestre. Os merecéis un
trato que no parta de la desconfianza. Según qué ajustes para elevar el control
en la parte de acreditación pueden ser dañinos para vosotros. Meteros en
modelos de evaluación con los que no tenéis costumbre (exámenes con alta
presión temporal, por ejemplo) puede ser negativo en estos momentos.
Por otro lado, yo no puedo permitirme el centrar mi energía en aumentar la
seguridad de las pruebas. El tiempo que uno invierte por un lado es tiempo que
no dedica a otro tema. Quiero poderos revisar trabajos, subir vídeos, contestar
correos...
Esta opción, desde luego, presenta su
riesgo. Soy plenamente consciente de que el sistema de evaluación que planteo
es 'pirateable'. Haré varias versiones de examen y tomaré medidas más bien
suaves, pero eso no quita que ahora será más fácil copiar. No es bueno
engañarse. Aquí, en cierta medida, tengo que hacer una llamada a los valores.
La copia es un comportamiento contrario a la ética académica. Cuando alguien
copia:
- Busca conseguir una calificación que no le corresponde, engañando de esto
modo a sí mismo y a los demás.
- Lanza el mensaje de que el fin justifica los medios y, en tanto que la
mentira es contagiosa, contribuye a la extensión de la deshonestidad.
- Genera un clima de desconfianza y obliga a que el profesorado tenga que estar
pendiente de cuestiones ajenas a la calidad docente, por lo que esta se ve
degradada.
COPIAR ES CONTRIBUIR A HACER ESTE MUNDO PEOR. Ningún momento es bueno para
esto, pero tal vez ahora todavía menos. Si uno copia, el título de los honestos
corre el riesgo de devaluarse. Si uno copia, está aportando para que su
conducta pase a ser la norma. Si uno copia, ayuda a que los recursos tengan que
derivarse de ofrecer una docencia de calidad a garantizar los fines de
acreditación de la evaluación. Si, por ejemplo, yo detecto que ha habido copia
de forma importante y si el curso que viene es necesario que haya docencia
online (bien sea en parte o totalmente), tendré que dedicarle más tiempo a
diseñar un examen robusto, renunciar a contenidos que entiendo como importantes
pero que son más complicados de evaluar en formato 'a prueba de copia'... El
profesorado tendremos que perder orientación al aprendizaje para escorarnos
hacia la acreditación. Estaremos acreditando, pero lo haremos de aprendizajes
menos profundos, de menor calidad, porque el tiempo da lo que da de sí.
Si uno copia, contribuye a cambiar la norma social. En general, uno quiere
irse a la cama con la conciencia tranquila y sintiendo que ha obrado conforme a su ética, pero también quiere hacerlo sin
sentir que es el 'tonto de la clase' que se ha comportado como debía. Copiar es
ayudar a destruir la confianza la social, los pactos sociales.
Por mi lado, he intentado ajustar la asignatura a lo que entiendo que
podíamos alcanzar en estas condiciones. Un acicate para copiar es la percepción
de injusticia en la evaluación. "Copio porque lo que me piden es
alcanzable". Quiero pensar que esta idea no estará extendida. Hemos suprimido temario. Sabéis
perfectamente cómo puede ser el examen final. Tenéis ejemplos de ellos,
resolución de los mismos y habéis trabajado en esta línea. Mi compromiso es que
el aprobado, el notable, el sobresaliente, la Matrícula de Honor sean este
curso tan accesibles como lo eran en cursos anteriores. Si teneís alguna
necesidad que ahora mismo no estamos cubriendo, comunicadla y veremos de
atenderla.
Tengo la suerte de ser profesor de universidad. Desde hace años acompaño a
jóvenes en vuestro esfuerzo por formaros como futuros psicólogos. Trabajáis
duro para ello. Este cuatrimestre lo estáis haciendo en condiciones
especialmente adversas. El precio de esta crisis está siendo y va a ser muy
elevado: vidas, empleos, expectativas rotas... En la universidad, el precio
también va a ser en aprendizaje. Aprenderéis menos de lo que podríais haber
aprendido. Como decía antes, es bueno no engañarse: esto va a ser así. Pero no
hagamos que esta situación nos haga unos aprovechados y, con ello, destruyamos
un poco la red de confianza que es necesaria para hacer un camino conjunto de
aprendizaje. En estos momentos es importante tejer redes que nos sostengan a todos.
Mucho ánimo.
Estimado señor:
ResponderEliminarAcabo de encontrar su blog y quería preguntarle si podría orientarme un poco con respecto a ser profesor universitario. Estoy muy perdida y me encuentro en medio de un doctorado sin ayudas, ni becas ni nada porque nadie me orienta ni me ha orientado al respecto. Veo a gente joven que entra con una plaza de interino o ayudante sin un doctorado, ni artículos publicados, mientras que a mí todo son negativas, no sé y cambios de tema. Ojalá pudiera echarme una mano. Gracias. Saludos cordiales.