lunes, junio 05, 2006

La inteligencia y hablar por hablar

Ningún estudio ha mostrado una correlación significativa entre inteligencia y rendimiento laboral

Esto escribía Miguel Ángel Sabadell en el 20 Mintuos el pasado 31 de mayo, dentro de su Crónica de la Ciencia. Buscando un poco en 100cia.com, portal en el que participa, uno descubre algunos datos de esta persona: especializado en astronáutica e investigación espacial. Esto puede disculpar su ignorancia sobre el campo de la inteligencia. No todos conocemos de todo. Otra valoración cabe para su atrevimiento por publicar sobre algo de lo que no sabe. Cobrando, es de suponer.

No me voy a perder sobre definiciones de inteligencia. Dejemos que es algo que tiene que ver con capacidad de razonar, relacionar, pensar... Desde hace ya más de un siglo se dispone de herramientas para su medida, progresivamente mejores. Tanto es así que, hoy por hoy, la inteligencia es una de las variables que pueden afectar al rendimiento laboral más barata en su medida y fiable en sus resultados.

¿Realmente puede creerse alguien que la inteligencia no tiene nada que ver con rendimiento laboral? Eso es lo mismo que opinar que la capacidad de pensar y razonar (habilidad que no todo el mundo posee en la misma medida) es irrelevante en el trabajo. No sé qué tipo de trabajos tiene Sabadell en mente para poder decir esto.

Las personas variamos en nuestro desempeño laboral. No todos rendimos lo mismo. Pongamos que hay 100 puntos de varianza. Multiples causas pueden explicar estos 100 puntos. El trabajo de los psicólogos que investigan sobre este tema es distribuir entre las distintas variables que impactan en el rendimiento los 100 puntos disponibles. Nadie duda que variables como el rasgo de personalidad responsabilidad le corresponda una parte. U otros muchas variables que se nos puedan ocurrir. Pero lo que está rotundamente establecido es que una parte muy importante de la tarta de los puntos se la lleva la inteligencia. Algunos incluso afirman que se queda con la porción mayor. Los datos de cientos de investigaciones publicadas en revistas científicas de prestigio sostienen esto. Extracto aquí líneas de un artículo de Roberto Colom y Antonio Andrés-Pueyo, publicado en Psicothema:
Los estudios realizados en los Estados Unidos sobre el nivel de predicción de los tests de inteligencia señalan que son instrumentos valiosos: «los tests psicométricos son los mejores predictores del éxito en la escuela y el mundo laboral. Y lo que es más, no son predictores menores de fracasos en la vida diaria, como caer en la pobreza o depender del estado (…) Decir que otras cosas son importantes, además de la inteligencia, no es en realidad un reto hasta que se diga con precisión cuáles son esas otras cosas» (Hunt, 1997, pág. 539-40). Según la APA, las medidas estandarizadas de la inteligencia correlacionan .50 con el rendimiento escolar, .55 con los años de escolarización, .54 con el rendimiento ocupacional, y –.19 con la delincuencia juvenil. Ninguna otra variable psicológica es capaz de producir estas correlaciones (Neisser et al., 1996).
Les recomiendo la lectura del artículo completo. Ahí podrán, además, encontrar la ubicación de los artículos que se citan.

Esto no implica, de ningún modo, que las personas más inteligentes sean necesariamente mejores en el colegio o en el trabajo. Esto implica tienden a serlo. Por llevarlo a la práctica: si un reclutador de personal no supiera de dos candidatos absolutamente nada, salvo sus puntuaciones en un test de inteligencia, lo razonable sería que contratara al más inteligente.

(Entrada modificada. Los cambios se pueden consultar en los comentarios).

8 comentarios:

  1. POR UNA ITV DE ESPAÑAlun. jun. 05, 06:05:00 p. m. 2006

    Yo tengo mi propio estudio sobre el tema y me da una correlación perfecta entre inteligencia y rendimiento laboral. Sujetos estudiados: 1 (yo mismo) Resultados: poca inteligencia y poco rendimiento laboral.

    En sero, en mi trabajo es obvio que para determinados puestos muy repetitivos y simples es incluso mejor no ser muy inteligente. Se hace más llevadero. Pero para otros puestos he visto entrar a varias personas a la vez y, claramente, los inteligentes empezaban a trabajr por sí mismos mucho antes, hacían el trabajo mejor y eran incluso capaces de mejorar la metodología usada. Mientras que los menos inteligentes tardaban en "dar jeugo" y retrasaban a los demás con sus constantes preguntas. Llegando a extremos de no dar casi trabajo a alguno porque eso aceleraba al grupo.

    A veces me da la impresión de que los estudios dan el resultado que buscaba el que lo hizo o encargó (encuestas sobre intención de voto, por ejemplo) o que la gente que tiene acceso a foros que le dan "per se" un prestigio (como prensa) hablan muchas veces dando como hechos sus simples opiniones.

    Pues yo os digo los datos de un estudio que acabo de terminar: la cercanía a mi persona aumenta la inteligencia porque emito unas ondas cerebrales que favorecen el desarrollo cognitivo a mi alrededor. Si esto lo publico en un medio de difusión amplia, habría un gran número de personas que lo creerían y me utilizarían como argumento en sus discusiones. ¿Que no?... preparar la Tercera del ABC que os estoy escribiendo un artículo.

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  2. Un día te vas a venir a contarles estas cosas a mis alumnos de Sociología, para que te toque a ti el ver las caras horrorizadas ante semejantes "barbaridades" ;-)

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  3. Este párrafo lo he suprimido de la entrada, por lanzar como un hecho lo que no es más que una opinión. Para que quede constancia del texto original, aquí pongo lo que dije y ya no digo.

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    Para último lugar dejo lo señalado por uno de los comentaristas de su texto: su columna es un sencillo 'corta-pega', sin mención de la fuente a la que ha recurrido. Personalmente, empobreciendo el texto. Otra opción, claro, es que ambos beban de una tercera fuente que ninguno de los dos cita. Hay quien no ha terminado de comprender lo que ha supuesto la revolución de internet para la prensa. El riesgo de tomar prestados textos ajenos es cada vez mayor. Algunos ejemplos recientes lo ilustran: el libro de Ramonet sobre Fidel, el una columnista del diario La Rioja...

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  4. Una pregunta. ¿Existe un aumento de la capacidad intelectual con los años de escolarización (no confundir con estabulación)? ¿de qué manera? ¿hay estudios sobre el tema? ¿hay estudios de cómo interviene la escuela (y el tipo de escuela) en este punto? si no existe, ¿podría hacerse?

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  5. Teramenes: como no soy especialista en el tema, he preguntado por ahí. Me confirman lo que recordaba de mis lecturas. Lo mejor para tener chavales inteligentes es asegurarse de que sus padres sean inteligentes, aunque después no se críen con ellos. La genética tiene un peso muy importante. Las partes del ambiente que impactan en la inteligencia están mucho menos claras. (Descartando excepcionalidades como tener atado a alguien durante doce años a la cama, que está claro que no es nada bueno para su inteligencia). Aspectos de la nutrición se sabe que son importantes. Fuera de esto, ya se sabe muy poquito.

    Tanto es así que dos hijos de padres distintos (no comparten genes) adoptados por la misma familia (comparten una parte del ambiente) apenas se parecen en inteligencia. Sin embargo, dos gemelos adoptados por familias distintas se parece casi tanto (¿lo mismo?) que si hubieran sido criados por la misma familia.

    No se niega la importancia del ambiente. Pero qué partes del ambiente... esas están bien escondidas.

    El estudio que tú dices sería más o menos fácil. Es cuestión de medir la inteligencia en muestras representativas de chavales al poco de estar en cole y cuando ya llevaran años. Si se pudiera medir la de los padres, ya genial.

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  6. Gracias, topo. A mí me vendieron que el principal aumento de inteliogencia venía con la escolarización, pero mi experiencia decía lo contrario.

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  7. Un libro excelente para comentar esta última relación de la que habláis, muy del estilo de naturaleza vs crianza es : 'Qué nos hace humanos' de Matt Ridley.
    Saludos.

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  8. wraitlito:

    El libro de 'Qué nos hace humanos' lo comencé a leer y lo dejé a la mitad. Algo tenía que no acababa de convencerme. Tu comentario me ha animado a darle una segunda oportunidad.

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