miércoles, febrero 25, 2009

Sobre los profesores y el informe PISA

De un texto de Inger Enkvist, publicado por la Fundación Burke. Disponible también en Libertad Digital:
No fue hasta la publicación del informe McKinsey en 2007 que PISA fue utilizado para estudiar el efecto de la calidad de los profesores. Se trata de un benchmarking que llega a la conclusión de que los profesores constituyen el factor principal en la consecución de buenos resultados. Las recomendaciones del informe McKinsey son claras: conseguir que los mejores estudiantes se dediquen a la enseñanza, convertirlos en buenos instructores y asegurarse de que la buena enseñanza llegue a todos los alumnos. A propósito de la igualdad, el informe McKinsey dice de manera contundente que lo que más contribuye a ella es procurar a todos los alumnos buenos profesores (p. 23), una idea no expresada en el informe PISA. Al mismo resultado han llegado los especialistas de economía y estadística Hanushek, Kain y Rivkin (Teachers, schools, and academic achievement, 1998¹). Los dos informes coinciden en concluir que la calidad de los profesores es más importante que el número de alumnos por clase, los recursos o la dirección del colegio.

[...]

En el segundo volumen del informe sobre los directores de colegio [PISA] hay un estudio de caso sobre Finlandia. Según las declaraciones de los profesores entrevistados, el éxito está relacionado con la buena calidad de los profesores y el respeto de todos por los conocimientos, es decir, no con la nueva pedagogía. Los entrevistados hablan de la confianza que se tiene en los profesores y del esfuerzo por evitar, en la medida del posible, todo tipo de burocracia. Adjudican el éxito a una dirección estable, un liderazgo moral y unos cambios muy lentos. Los profesores utilizan formas de trabajo tradicionales más que técnicamente innovadoras, y declaran que trabajan con métodos que conocen a fondo y en los que confían. Añaden que se interesan por lo que funciona en el aula y no por las publicaciones pedagógicas (Elizabeth Pont, Deborah Nusche y Hunter Morrman [eds.], Improving school leadership, vol. 1, 2008). Los investigadores que redactan el texto mencionan estas declaraciones, pero sin destacarlas.

¹ Por ese nombre y fecha no encuentro nada. Supongo que se refiere a un artículo publicado por Econometrica en el 2005.

jueves, febrero 19, 2009

Titulares que no aguantan: Los hombres ven a las mujeres como objetos (cuando llevan biquini)

  • Coga usted un grupo de varones heterosexuales.
  • Enchúfelos a cableados varios para recoger su actividad cerebral.
  • Proyécteles imágenes de: 1) mujeres sexualmente provocativas; 2) mujeres en situación no provocativa; 3) otros hombres.
  • Adminístreles una escala para medir sexismo hostil¹ (actitud negativa hacia las mujeres - "las mujeres son todas una putas"; se diferencia del sexismo benévolo en que éste segundo tipo supone estereotipos, pero cargados de afecto y valoración positiva y se asocia a conductas de ayuda - "las mujeres son débiles y necesitan del cuidado de un grupo").
Esto mismo es lo que realizó el equipo de investigación de Susan Fiske. Lo que encuentran es un bonito ejemplo de interacción entre variables:
  • para aquellas personas con bajo nivel de sexismo hostil, todos los tipos de imágenes activan las mismas regiones cerebrales;
  • para aquellas personas con alto nivel de sexismo hostil, hombres y mujeres no provocativas activan idénticas regiones cerebrales (iguales entre sí e iguales con respecto al otro grupo de hombres), mientras que las mujeres provocativas activan otras regiones cerebrales, aquellas relacionadas con el procesamiento de objetos.
Por eso mismo, escribir que Los hombres ven a las mujeres como objetos (cuando llevan biquini), tal y como hace El Mundo, es, simplemente, falso. Aceptando la validez de los resultados de la investigación (ahí no me meto), lo que queda claro, clarísimo, es que únicamente un grupo de hombres, aquellos con alto sexismo hostil, ven a las mujeres ligeras de ropa y en actitud sexualmente sugerente como objetos.

Igualmente sorprendente, son las declaraciones de la investigadora principal del proyecto:
cuando los hombres tienen fotografías o posters de mujeres en el lugar de trabajo, es muy complicado para ellos no pensar en sus compañeras de trabajo en los mismos términos que en las mujeres del poster
Supongo que casi todos trabajamos con mujeres vestidas de un modo no especialmente provocativo y que no se nos van insinuando a cada paso. Por ello, aún el machista más rancio, después de estar babeando un buen rato delante un póster de Playboy que tiene colgado en la oficina, cuando le llega una compañera o una clienta, la verá vestida y, tachán, se le activará la región cerebral 'no deshumanizadora'.

Lo que podrían investigar (pero hasta donde se informa no lo han hecho), es si ver imágenes de contenido sexual durante un tiempo prolongado inhibe la activación de la región cerebral de proceso de estímulos humanos. Vamos, que si mecánico que trabaja en un taller forrado de pósters de mujeres desnudas tarde cinco minutos cuando aparece una mujer en darse cuenta de que lo que ella quiere tiene más que ver con el motor que no con sus fantasías eróticas.

Vía 1 -> 2 -> 3.

¹ La diferencia entre ambos tipos de sexismo, aquí.