miércoles, junio 29, 2011

Factor de impacto 2010 ya disponible


¿Sirve el factor de impacto para lo que se usa en España? No. ¿Se pide cada vez más? Sí. Pues a bailar con la música que nos ponen.

martes, junio 14, 2011

Manifiesto a favor de una psicopatología clínica, que no estadística

Pequeño fisking de un manifiesto que va dando vueltas por ahí. Seguro que en otras disciplinas no tienen que lidiar con estas tonterías...
Mediante el presente escrito, los profesionales e instituciones abajo firmantes (en el manifiesto original no hay listado de abajofirmantes), nos manifestamos a favor de criterios clínicos de diagnosis, y por lo tanto en contra de la imposición del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Desórdenes Mentales de la American Psychiatric Association como criterio único en la clínica de las sintomatologías psíquicas. (La cosa ya empieza mal. ¿Quién impone el DSM? Éste es un recurso clínico que cuenta con gran aceptación y prestigio. Su uso está extendido porque permite a clínicos, investigadores y administración emplear un lenguaje común. También, porque sigue las reglas del método científico: investigación continuada, minimización de criterios de autoridad, empirismo... Nadie, salvo para algún informe pericial o alguna aseguradora, obliga el uso del DSM. En Psicología, por desgracia, si uno quiere basar su práctica clínica en posos de té puede legalmente hacerlo)

Queremos compartir, debatir y consensuar el conocimiento clínico -logía- sobre el pathos psíquico -padecimiento sintomático, que no enfermedad- a fin de cuestionar la existencia de una salud psíquica, estadística o normativa, así como la impostura clínica e intelectual del desorden, trastorno, enfermedad mental. (Interesante. El DSM sale de compartir -publicaciones científicas, borradores-, debatir -respuestas a todos esto- y consensuar -metaanálisis, grupos de trabajo- el trabajo de múltiples clínicos y grupos de investigación. La base de datos Web of Science, ante la búsqueda "Topic=(dsm-v)", la versión todavía no cerrada del próximo DSM, da 917 resultados. Casi mil documentos de algo todavía por aprobarse. Ya verán ustedes cuando se haya lanzado) También queremos denunciar la imposición del tratamiento único -terapias tipificadas para trastornos formateados- por el menosprecio que supone a las diferentes teorías y estrategias terapéuticas (Lo que muchos deseamos es que entre los tratamientos disponibles estén únicamente aquellos con apoyo teórico y empírico; que aquellos que o nunca funcionaron o han sido superados por otros sean definitivamente descartados. Esto no supone imponer un tratamiento único. Primero, la gente que se mantiene en prácticas clínicas obsoletas sigue teniendo posibilidad legal para ello. Segundo, aquellos psicólogos con conocimientos actualizados tienen claro que, para multitud de diagnósticos, no hay un solo tratamiento con aval empírico y que el tratamiento a emplear depende de características del cliente más allá simplemente su diagnóstico), y a la libertad de elección de los pacientes (No hay libertad sin conocimiento. Los clientes tienen derecho a saber si el tratamiento que se les ofrece es el mejor disponible, si va a ser básicamente con la nada o si va a ser incluso contraterapéutico. Y en ámbitos de salud pública, el tema se complica. ¿Sería aceptable que en el hospital más próximo cambiaran la quimio por acupuntura porque todas las estrategias han de tener cabida? ¿Sería esto ampliar la libertad del paciente?). En el momento actual, asistimos al devenir de una clínica cada vez menos dialogante, más indiferente a las manifestaciones del padecimiento psíquico, aferrada a los protocolos y a tratamientos exclusivamente paliativos para las consecuencias, y no para sus causas (La búsqueda de la causa... la gran excusa para eternizar la terapia. Imagine que usted tiene VIH. No sabe bien si es por haberse inyectado heroína con una jeringuilla infectada, por haber mantenido relaciones sexuales de riesgo, por una transfusión en un país sin garantías para estos casos... No le dan retrovirales -o lo que sea más oportuno- hasta tener claro el motivo exacto. Y que, una vez visto que es por la jeringa, no le dan retrovirales hasta no saber por qué se drogaba... Las causas, para una parte importantísima de los tratamientos, son triviales). Tal y como dice G. Berrios (2010) «Nos enfrentamos a una situación paradójica en la que se les pide a los clínicos que acepten un cambio radical en la forma de desarrollar su labor, (ej. abandonar los consejos de su propia experiencia y seguir los dictados de datos estadísticos impersonales) cuando en realidad, las bases actuales de la evidencia no son otras que lo que dicen los estadísticos, los teóricos, los gestores, las empresas (como el Instituto Cochrane) y los inversores capitalistas que son precisamente aquellos que dicen donde se pone el dinero». (Porque, claro, lo que le parece a uno mismo es mucho mejor que el consenso entre muchos) En consecuencia, manifestamos nuestra defensa de un modelo sanitario, donde la palabra sea un valor a promover y donde cada paciente sea considerado en su particularidad. (La psicología basada en pruebas es completamente compatible con la particularización de los tratamientos. Siempre y cuando esa personalización cuente con apoyo. A mayor conocimiento clínico, más variables entran en el modelo -más allá del diagnóstico- para determinar qué tratamiento seguir) La defensa de la dimensión subjetiva implica una confianza en lo que cada uno pone en juego para tratar aquello que en él mismo se revela como insoportable, extraño a sí mismo, pero sin embargo familiar. Manifestamos nuestra repulsa a las políticas asistenciales que persiguen la seguridad en detrimento de las libertades y los derechos. A las políticas que, con el pretexto de las buenas intenciones y de la búsqueda del bien del paciente, lo reducen a un cálculo de su rendimiento, a un factor de riesgo o a un índice de vulnerabilidad que debe ser eliminado, poco menos que a la fuerza. (Palabras, palabras que no dicen nada. Esta gente sí que reduce al cliente a la nada, porque su ego -personal y teórico- prevalece sobre el interés del enfermo)
Pueden seguir leyendo al manifiesto aquí. Yo ya he cubierto mi dosis de tonterías.