jueves, marzo 20, 2008

Perspectivismo social

Convencidas en el fondo muchas señoras de que la gente humilde no tenía la misma sensibilidad: su hambre era otra hambre, su frío era otro frío, ni siquiera el dolor por la muerte de un hijo era equiparable. [...] A mi me llamó la atención aquello de que la muerte de un hijo no era lo mismo para los pobres que para los ricos y, después de que mamá y mis tías me aseguraran que la muerte de un hijo es lo peor que te puede deparar la vida, sin posible comparación con la muerte de un marido, corrí a la zona de servicio con la misma pregunta, y, ante mi asombro, la respuesta fue rotundamente distinta: todas preferían ver morir a uno de los hijos, porque, en el caso de morir el marido, quedaban todos sin medios de subsistencia.

Esther Tusquets
Habíamos ganado la guerra
2007 - Bruguera

jueves, marzo 13, 2008

Cómo manipular y malinterpretar el factor de impacto

¿Qué artículos tienen más trascendencia o relevancia? Aquellos más usados como base para futuras publicaciones y que, por ello, son incluidos entre las referencias. Tenemos como objetivo medir la relevancia de un artículo y nos hemos dotado de un indicador para ello, las citas recibidas, también llamadas impacto.

Esta indicador simple, donde simple es tanto un mérito como una limitación, requiere que alguien construya y gestione una enorme base de datos en la que, para cada nuevo artículo añadido, se marquen todos los artículos incluidos en las referencias. Este trabajo lo realiza, entre otros, Thomson Scientific.

El impacto se puede evaluar para artículos concretos, para países, para grupos de investigación, universidades, para toda unidad de agrupación que a uno se le pueda ocurrir. Y, entre ellas, las revistas científicas. En el caso de las revistas, es común acotar el intervalo temporal tenido en cuenta para el cálculo del impacto. No interesa en qué grado se citaron en los años 80 los artículos de los años 50, por ejemplo, sino que únicamente se tienen en cuenta las citas a artículos recientes realizadas por artículos igualmente actuales. El indicador comúnmente empleado, el factor de impacto del Journal Citation Reports (de Thomson), calcula el impacto del año X de la reivsta Y calculando la cantidad de veces que cualquiera de las revistas indexadas en la base de datos (y eso incluye también a la revista Y) cita cualquier artículo publicado en Y en los años X-1 y X-2. Esto se divide entre los artículos publicados por Y en esos datos años, X-1 y X-2. (Hay algunos matices adicionales en el cálculo, pero pasaremos por encima de ellos).

¿De qué nos informa el factor de impacto así calculado? Sabiendo en qué revista fue publicado un artículo publicado en los años X-1 y X-2, el número de citas que cade esperar que haya recibido durante el año X es igual al índice de impacto de la revista Y. A nivel de revistas, este indicador permitiría ordenarlas según relevancia, con unos cuantos supuestos en mitad del salto que va del impacto a la transcendecia.

Obviamente, el impacto de un artículo no es un indicador de su calidad. Un artículo excelente mantiene idéntica calidad tanto si se publica en la Revista del Barrio, en la Revista N.1 del Mundo o se deja en un cajón. Eso sí, a cuántos llegue y qué provecho se pueda sacar sí que depende del medio donde se edita.

En general, los científicos quieren que sus aportaciones sirvan para algo y que los demás se lo reconozcan. Por ello, intentan colocar sus artículos en las revistas que publican artículos altamente citados. En general, a más índice de impacto de una revista, más artículos recibe para su evaluación y más exigentes pueden ser para aceptarlos. Dos artículos publicados en dos revistas diferentes con distintos índices de impacto, cabe esperar que el de mayor calidad sea el de la revista con mayor índice de impacto.



Hasta aquí, la teoría. Ahora, el porqué de la casi inutilidad del índice de impacto de una revista para evaluar la relevancia de un artículo concreto.

Supongamos que yo he publicado un artículo en la revista Y en el año 2004 y quiero conocer la relevancia de mi artículo. ¿Qué indicador he de emplear? ¿El índice de impacto de Y en el 2004? Absurdo, puesto que los artículos empleados para el cálculo eran los de los dos años previos. ¿El índice de impacto de Y en el 2005 o en el 2006? Absurdo. Dos años después de la publicación de mi artículo ya puedo conocer las citas que ha recibido éste. Las que han recibido, en promedio, los de la revista son un indicador indirecto, que no tiene sentido usar teniendo acceso al valor exacto.
El índice de impacto sólo sirve para conocer la citabilidad de mi artículo publicado este mismo años o el anterior, puesto que, en este caso, no hay relevancia real, sino únicamente relevancia esperada.

Entonces, ¿por qué cuando quieren evaluar artículos se obstinan en emplear el índice de impacto de la revista en la que fue publicado, obvieando que una media no supone que todos los artículos sean iguales? Por ejemplo, la ANECA apunta, comentando los criterios de valoración de los currículums para la acreditación como Ayudante Doctor:
Para la valoración de las publicaciones científicas se atiende, entre otros, a los siguientes factores: el índice de impacto, el lugar que ocupa la revista en el conjunto de las que corresponden a un mismo ámbito de conocimiento, el número de autores y la posición que ocupe entre ellos el solicitante.
Lo importante es publicar en revistas con alto índice de impacto, aunque después nadie te haga ni caso. Lo que realizan las agencias de evaluación de profesorado es un maluso del índice de impacto, basado en una incompresión generalizada del mismo.



El índice de impacto está basado en la idea de que los investigadores eligen libremente a qué artículos citar y que la citación está justificada. La citación no siempre está justificada. Por ejemplo, hay autores que da igual de qué hablen que ellos siempre plantan todo su currículum en las referencias. Pero peor es cuando los editores buscan aumentar las citas a sus revistas para inflar el índice de impacto. Un caso conocido es el de Leukemia. El editor de la revista devolvía con la revisión de los artículos el siguiente texto: "Amablemente le pedimos que incluya referencias de artículos publicados en Leukemia a su artículo actual".

Unas de las primeras revistas españolas en el campo de la Psicología en conseguir el índice de impacto incluía en la carta del editor similares consignas. No cabía interpretarlo como una recomendación. Era absolutamente necesario citar algún artículo publicado en los dos años previos para que el artículo fuera admitido. La medida, además de quebrar voluntariamente uno de los supuestos básicos que justifican el uso del índice de impacto para comparar revistas, estaba mal llevada. Un artículo aceptado en el 2008 probablemente sea publicado en el 2009, por lo que las citas a artículos del 2006 no inflarán el índice de impacto. Esta revista, ahora mismo, tiene un índice de impacto en torno a 1, por encima del índice de impacto de las mejores revistas internacionales de mi área. Según la ANECA, más me vale ir publicando ahí.

Otra revista española, también de Psicología, recientemente incorporada a la base de datos de Thompson, utiliza otro sistema. Publica artículos marcando las directrices de cómo han de ser los artículos que se publiquen en esa revista. Los artículos enviados tienen que demostrar que se ajustan a lo pedido, por lo que citan a los artículos que marcan el canon. Pero la historia no acaba ahí.

Imaginen que en el año 2000 se publica un artículo de "Cómo hacerlo todo bien para esta revista". Perfecto, porque en el 2001 y en el 2002 se citará mucho ese artículo y eso disparará el índice de impacto. El problema viene de que los artículos de años posteriores que citen publicaciones del año 2000 ya no son tenidos en cuenta para el cálculo del índice de impacto. ¿Qué hacer? Pues bien fácil. Cada tres años publicas una nueva versión. Año 2003: "Cómo hacerlo todo bien para esta revista. Algunas mejoras". Año 2006: "Cómo hacerlo todo bien para esta revista. Situación actual". Alguno de estos artículos conocen versiones casi idénticas, una en español y otra en inglés, convenientemente separadas en el tiempo.

Estas medidas, claro, inflan las autocitas de las revistas, dado que uno puede consultar junto al índice de impacto, pero que nadie tiene en cuenta. En el caso de la segunda revista, esta práctica conlleva que la distribución de citas dentro de la revista sea extremadamente desequilibrada. El artículo más citado de esa revista ha recibido 141 citas, el siguiente 55, el tercero 20, el cuarto 14 (y no tiene ni un año). El primer artículo en número de citas que no forma parte del conjunto de artículos normativos ha recibido 12 citas. A eso hay que añadir que esas 12 citas no son tales. Sorprendido porque un estudio sobre geología marina citara un artículo sobre ansiedad, he comprobado lo esperable. El ISI atribuye citas que no existen. No he revisado más, pero creo que todavía le sobran unas cuantas más.

Pero eso tampoco le importa a la ANECA o agencias similares.

lunes, marzo 10, 2008

Los mozos de escuadra en la UAB

Los hechos, hasta donde he sido capaz de conocerlos:

El martes pasado, día 4, un grupo de estudiantes se encerró en la Facultad de Letras de la UAB. Vestidos con monos blancos y pañuelos tapándoles la cara, colocaron verjas y vallas, sujetas por cadenas y candados, que, junto a montañas de mobiliario, limitan el acceso a ciertos espacios de la facultad. Los encerrados se encargaron de impedir el normal desarrollo de las clases en la facultad. El nivel de violencio o malos modos en esto depende de versiones. Una de sus reclamaciones era que el rector había de convocar una rueda de prensa antes los medios donde había de expresar como suyos los puntos que le marcaban los activistas.

El rectorado de la UAB, considerando como inasumibles las reclamaciones de los encerrados y estimando que la negociación o no solucionaría nada o que, simplemente, no tenía sentido, opta por llamar a los mozos de escuadra. Estudiantes de Letras y de otras facultades, en apoyo a los encerrados, se concentran frente a la facultad. Pacíficamente, sentados, sin bloquear el paso ni alterar el orden.

Los mozos entran en la facultad y desalojan a los encerrados, quienes no ofrecen especial resistencia. En el exterior, la policía carga contra quienes no hacían nada más allá de corear algunas consignas y poner los brazos en alto. Como resultado de esta acción, algún estudiante acaba con huesos rotos y algunos con heridas en la cabeza que requieren puntos de sutura.

Al día siguiente, el Consejo de Gobierno suscribe un texto por el que manifiesta su apoyo a la decisión tomada por el rector. Es posible que, en el momento de votarse la aprobación del texto, los miembros del Consejo no tuvieran información completa sobre lo acontecido.

Actualmente, hay quien pide la dimisión del rector y otros miembros de su equipo de gobierno, de la decana de Letras y del decano de Psicología.



Mi análisis:

Para valorar lo ocurrido, es necesario distinguir entre diferentes decisiones, para que la gravedad de unos hechos no oculten a los otros.

1.- ¿Era necesario llamar a la policía?

Hay quienes creen que el rector se precipitó al llamar a los mozos de escuadra. Consideran que la negociación debía haberse prolongodo. No me encuentro yo dentro de este grupo. Mi idea es que corresponde al rector garantizar que nadie se apropie bienes públicos y que nadie restringa el disfrute de los mismos. Un encierro es una violación de un espacio público que ha de limitarse en el tiempo tanto como sea posible. Para ello, dada la situación, el recurso a la policía era justificado.

2.- ¿Fue la actuación de la policía adecuada?

No, no lo fue. El problema a resolver era la ocupación de la facultad de Letras, no la concentración pacífica delante del edificio, en un lugar y de un modo completamente acorde a cualquier tipo de ley y norma que se me pueda ocurrir. Lo que era el problema se resolvió sin violencia ni heridos; lo que no era el problema, lo contrario.

3.- ¿Es responsable el rector de esta actuación?

No lo tengo nada claro. No sé si el rector ha de hacerse cargo de la violencia de las fuerzas del orden público. Cuando uno llama a la policía, espera que ésta haga su trabajo bien, sin ejercer más fuerza de la requerida por la situación. No sé si es posible pactar con los responsables policiales las vías de acción (saca a los encerrados, deja en paz a los de fuera) o si cuando entran uno cede todo el control. No sé si tenía sentido definir con los mozos qué se iba a hacer, puesto que parecía obvio que los de fuera no pintaban nada...

4.- El día después. ¿Qué cabía hacer?

Quizá al día siguiente no había suficiente información, pero con el paso de los días el rectorado tendría que haber sido capaz de separar los acontecimientos y las valoraciones: una cosa era reafirmarse en la conveniencia de llamar a la policía y otra considerar que todo había sido intachable. Este enroque del rectorado es lo que no resulta sostenible.



Otros comentarios:

La maravilla de la transferencia de competencias a las autonomías es que ahora, cuando te pega la policía, lo hace en catalán.

La maravilla de la política catalana es que ahora el jefe de la policía autonómica es un eco-comunista pacifista.

Una de las desgracias catalanas es que uno no sabe si los mozos de escuadra arreglan problemas o los agravan. Cuando uno cede al Estado el ejercicio de la violencia, lo hace con la confianza de que éste sabrá administrar bien su monopolio. En Cataluña, esta confianza se va resquebrajando.

viernes, marzo 07, 2008

Para la Universidad, lo mismo da quien gane

Aviso para despistados: el próximo día 9 hay elecciones generales. Por la noche nos enteraremos de si el PSOE o el PP suman más congresistas. (Quien consiga más senadores da igual, porque ganar en algo que no sirve para nada no tiene mucha gracia).

Desde mi punto de vista, en lo que se refiere a la universidad, lo mismo da que da lo mismo quien sea el próximo presidente de gobierno. Los dos partidos mayoritarios adolecen de errores en la comprensión de la universidad de tal calibre que los incapacita para mejorar la situación.

El PP desconfía de la universidad. El PSOE confía demasiado.

El PP quiere atar en corto a la universidad, dar un marco legal y normativo rígido, por el que no se pueda escapar una institución que, en general, se muestra ideológicamente muy separada de él. Desde el punto de vista del PP, corresponde a los políticos cerrar al máximo las alternativas, de tal modo que el camino que pueda recorrer la universidad sea estrecho y, bien jaleada desde atrás, lo ande a buen ritmo.

El PSOE cree en la autonomía. Los problemas de la universidad provienen, en todo caso, de carencias de financiación. Olvidan que un sistema mal ajustado es como un coladero, que es imposible llenar por más agua que se vierta. Entienden que la gente que compone la universidad tienen alguna motivación por hacer su trabajo bien.

Obviamente, se trata de un resumen de ambas posturas. El PSOE, por ejemplo, ha dado muestras de una gran querencia por los reales decretos a la hora de marcar cómo han de gobernarse las universidades. Así, por ejemplo, los futuros planes de estudio nacen ahogados por rigideces normativas, o leyes orgánicas definen incluso la dedicación docente de ciertas figuras de profesorado, como si fuera una decisión que los claustros no pudieran tomar.

Pero, en cualquier caso, estos dos modos de entender la universidad impiden el desarrollo y madurez de la misma. Por un lado, marcar un único camino por el que todos han de marchar es nocivo, por tres motivos. Primero, porque todo depende de lo acertado en la selección de la meta. Segundo, porque decisiones externas reducen la probabilidad de que la gente se sienta vinculada con ellas. Tercero, porque pocos programadores tomando una única decisión neutralizan la excepcionalidad que puede surgir cuando son muchos quienes se ponen a pensar.

Por otro lado, que las universidades desarrollen y apliquen medidas que mejoren sus resultados depende de que éstas vayan a ganar algo por ello. Lo que van a perder es claro: tranquilidad, la paz institucional de cuando todos toleramos las miserias ajenas... El PSOE es bueno en dar cuerda larga, pero bastante malo en enseñar la zanahoria y dejar claro qué hace falta para conseguirla.

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En el libro gordo de Petete, que diga, en el Libro Blanco de Zapatero, página 116 del PDF, se incluye una página del número de Nature del 28 de febrero de este año, donde se habla del despegue de la investigación española. ¿Habrán pedido permiso a los editores de la revista o se estarán saltando el copyrigth tan ricamente? Tan amigos como son de la propiedad intelectual, imagino que ni se les habrá pasado por la cabeza la segunda opción...

Promocionar en la universidad

En políticas científicas los investigadores vemos con demasiada frecuencia que en las universidades y centros de investigación sólo se consigue prosperar personalmente con dos estrategias: o dedicándose a la política, de tal forma que cuando vuelves te “premian” con un Instituto de Investigación ad hoc, o apuntándose a alguna “moda científica” en la que los profesionales de la política vean algún rédito electoral. Olvidan comprobar si el historial internacional de publicaciones es alto y concordante con la investigación propuesta, o la importancia estratégica que la comunidad científica ve en esas áreas de investigación. El poder político sabe mejor a quién dar recursos. Algunos ejemplos tales como el cambio climático o las células madre embrionarias son elocuentes. Son áreas en las que, independientemente del currículum investigador que se posea, se obtiene financiación especial. Se puede incluso lograr, con algo de suerte, un ministerio como premio.

Luis F. Rull
Catedrático de Física Teórica
Universidad de Sevilla
Artículo completo en el blog de Rull hijo, a donde llegué a través de Juan Freire y de Roke.

martes, marzo 04, 2008

domingo, marzo 02, 2008

Un número indeterminado...

... de jóvenes investigadores en la manifestación. Según Público, 600, que no cita fuenta. Unos 2000, dice El Econimista, quien dice tomar el dato de la organización. Un millar es la cifra que ofrece El Correo, basándose en información de la Federación de Jóvenes Investigadores.

¡Con lo sencillo que es contar el número de piernas y dividir por dos para calcular los asistentes!

(Mi cursillo prematrimonial no me ha dejado ir para Madrid este fin de semana. Me habría encantado estar ahí).