miércoles, agosto 29, 2007

Próximas entradas

Entradas que acabarán apareciendo en este blog:
  • ¿Mi título y años de Monitor de Tiempo Libre habrían de contarme como mérito como profesor universitario?
  • Planificación de asignaturas. Revise su propia materia. Algunas pautas.
  • Sobre por qué cada día me siento más parecido a Agatha Ruiz de la Prada.
  • ¿Deber de la educación o deber de la escolarización? Educación en casa.
  • Los sindicatos llevan años hundiendo la educación pública española.
  • El PISA que vendrá.
  • ¿Justificamos los profesores universitarios nuestro sueldo?
  • Finlandia, donde los niños son más listos y los adultos se suicidan más.
  • Hacer una tesis no es aburrido. Es peor.
  • Manipula el índice de impacto. Es fácil y no pasa nada.
  • Comprender una correlación no es tan difícil.
  • Evaluación de profesores por parte de alumnos.
  • Acertijos metodológicos.
  • Cómo no hacer nada de lo que piden y conseguir todos los incentivos.
  • ¿Por qué es más sencillo para un méjicano ser profesor en UK que en España?
¿Tienen alguna sugerencia que hacerme?

Revisor

Solo, solito, solo me encuentro en la facultad. El resto de los profesores, o están trabajando en sus casas o están donde yo tendría que seguir: de vacaciones. Pero a mí se me acabó lo bueno.

Mi reincorporación al trabajo ha venido con regalo: mi primer artículo para revisar. Me lo envían de una revista nacional de la que es editor mi director de tesis. Se trata de un paper sobre mi tema básico de investigación, así que puedo hacer la tarea sin problemas.

Se trata de una revista que lleva años sacando casi todo en inglés, ha entrado en el Journal Citation Reports¹ hace poco, a la que llegan artículos de investigadores de varios países, no únicamente de Latinoamérica y de España. Eso, como indicadores objetivos de calidad. Y, de un modo subjetivo, considero que es de lo mejorcito español en los temas que cubre.

Se trata, pues, de una revista digna, pero alejada del Olimpo de las cuatro o cinco realmente importantes en el área. Y ahí viene mi problema. ¿Qué nivel de exigencia he de fijar? El artículo no entraría en las mejoras revistas, ni por el modo como está trabajado ahora ni por las ideas de fondo que aporta. ¿Tiene sentido pedirle a los autores subsanen todos los errores actuales y que amplien su estudio? Si pido mucho, pensarán, y con razón, que un artículo así mejorado no tiene sentido enviarlo a una revista de segunda. Algunos revisores ya me han hecho a mí esa jugada antes, pedir mucho para revistas que no valen tanto. Hay revistas que creen que por pedir de un día para otro lo mismo que Nature pasarán directamente a lo más alto del kiosko científico.

Supongo que acabaré poniendo el punto de corte al mismo nivel que el de la revista. Si se trata de una revista digna, que el artículo sea digno. Y, por el momento, no lo es.

Y, para finalizar, una pregunta. ¿Alguien sabe si ser revisor es un mérito para el currículum o se trata de algo que simplemente toca hacer para que la maquinaria siga en movimiento?

¹El Journal Citation Reports quiere ser un modo de evaluar la relevancia de las revistas científicas. La idea básica es que si una revista publica artículos que son citados es que esa revista es buena.

viernes, agosto 03, 2007

Educación para la Ciudadanía como reconocimiento de un fracaso

¿Están los objetivos de la materia Educación para la Ciudadanía incluidos entre los objetivos de la LOGSE? Sí, en el 1990, con la LOGSE, el Estado quería formar ciudadanos activos, comprometidos, demócratas, no sexistas, formados para ser solidarios. Y en el 2006 el Estado quiere formar niños y niñas siguiendo el mismo patrón. (Ayer escribía sobre cómo estos objetivos están próximos a no querer decir nada y cómo esto supone un mayor problema en los colegios públicos que en los concertados).

¿Por qué, a igualdad de objetivos, han cambiado los medios? Simplemente, porque el Gobierno considera que ha fracasado en sus propósitos. Idearon un sistema educativo con unos fines bien claros, no han sido capaces de alcanzarlos y nos piden que creamos que ahora sí que podrán. Les precede el fracaso y, en lugar de retirarse y pedir disculpas, siguen jugando con nuestros hijos, a ver si ahora sí que es la buena.

Pero Educación para la Ciudadanía no es únicamente el reconocimiento de un fracaso. Es también una muestra de desconfianza por parte del Gobierno hacia los profesores. Lo que se está diciendo con esta norma es que, hasta ahora, los profesores no han sabido o no han querido educar a los niños en asuntos como el respeto, el diálogo, el conocimiento de los Derechos Humanos, conocimiento del mundo actual... Si para educar sobre todo esto hace falta una asignatura nueva, ¿a qué se estaban dedicando hasta ahora los profesores?

Educación para la Ciudadanía es una asignatura para el adoctrinamiento, que seguramente no servirá para nada, que permite ver algunos de los límites de la educación estatalizada:
  1. El Estado no paga ningún precio ante los fracasos de sus opciones educativas.
  2. El Estado no es capaz de conocer las prioridades de los padres. Ante la tasa de fracaso escolar del sistema español, ¿qué criterio justifica que se dediquen horas a Educación para la Ciudadanía y no más horas a Matemáticas o a Lengua?
  3. La moral común a todos los cuidadanos, que es la única que podría ser impartida desde los colegios públicos, o bien no existe o bien es tan limitada que sería básicamente equivalente a renunciar a la educación moral desde la escuela.
  4. El Estado puede opinar mejor o peor de los profesores que ha contratado; lo mismo da, porque ya los tiene hasta la jubilación.
  5. Esto podría solucionarse flexibilizando el sistema público de educación. Si se permite que los padres eligan libremente centro, no tendría sentido quejarse del ideario del colegio. Si centros pueden hacer la plantilla a su voluntad, podrán garantizar que haya un ideario sólido y coherente. De este modo, se podría conseguir que desde los colegios se diera una formación en valores más allá de una asignatura de ética pastelera.
¿Veremos algún día algo parecido a esto?

jueves, agosto 02, 2007

Zapatero contra Educación para la Ciudadanía

¡Bombazo! El presidente de Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero manifiesta su desacuerdo con Educación para la Ciudadanía. De un modo indirecto, eso sí.

Una constitución es [..] una garantía para los ciudadanos para que ningún poder pueda invadir lo que es la esfera individual de una persona (sic), su libertad, sus derechos. Eso es una Constitución.
Estoy de acuerdo: ningún poder debería violar los derechos de las personas. Por ejemplo, tal y como recoge la Constitución española, el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones. Para Zapatero, parece, la Constitución debería cerrar la puerta a que haya violación del derecho de los padres de que sus hijos reciban formación moral acorde a sus propios principios.

Usted podrán considerar que no hay quien, en su sano juicio, pueda discrepar de los contenidos apuntados por esa asignatura, que los valores que se defienden en Educación para la Ciudadanía son universalmente aceptados. En la descripción de la materia se utilizan palabras de las que a todos nos suenan bien. ¿Es posible estar en desacuerdo con la igualdad entre hombres y mujeres? Pocos lo estarán. Ahora bien, este concepto infradefinido guarda múltiples posibles interpretaciones. Y ahí empiezan los problemas. Para unos, igualdad es igualdad ante la ley, derecho ya básicamente satisfecho con el actual sistema jurídico. Para otros, todavía queda mucho camino por recorrer. Unos padres considerarán que el Estado tiene que apoyar a aquellas mujeres que deseen ser madres y que eso es cuestión de justicia de entre sexos. Otros pensarán que la maternidad es algo libremente elegido y que cada cual apechuge con sus decisiones. Para unos, que por ley se marque cuántos mujeres y hombres han de ir en las listas electorales es un disparate. Para otros, una medida necesaria. Por ejemplo.

¿Es posible estar en desacuerdo con la igualdad social? Antes, ¿qué es la igualdad social? Para unos padres será signo de igualdad social la redistribución de riqueza a través de los impuestos. Para otros, un avance hacia la igualdad social se conseguirá el día en el que quienes más ingresan no tengan que dar una mayor cantitad (total y en proporción) del dinero que generan. Eso sí que sería, desde su punto de vista, empezar a tratar a todos por igual.

¿Es posible estar en contra de la Constitución española? Para unos padres, jamás, porque la Constitución es lo más de lo más. Para otros, incluyendo una parte importante de los congresistas y senadores españoles, sí, sin el menor problema: la Constitución es algo a cambiar incluso en aspectos substanciales.

El problema de Educación para la Ciudadanía no son los objetivos de la asignatura. El problema es que ante unos objetivos tan etéreos caben múltiples interpretaciones y desarrollos, cada cual con una oferta de valores y de moral para los niños que nadie, absolutamente nadie, garantiza que vaya a ser afín a los valores que los padres desearían inculcar en sus hijos. El problema de Educación para la Ciudadanía no es tanto que el Estado quiera inculcar valores a los niños, como que el Estado fuerza que durante horas profesores inculquen valores de un modo explícito a los chavales con un control mínimo por parte de los padres de la coherencia entre sus aspiraciones educativas y lo que ocurre en el colegio.

¿Y cómo es posible hacer educación en valores en la escuela cuando la capacidad de elección de centro por parte de los padres es tan reducida? ¿Cómo pueden hacer los centros públicos un ideario propio cuando la selección y contratación de profesores se realiza desde fuera del propio colegio? ¿Cómo es posible que el Estado detecte los valores que los padres realmente desean para sus hijos cuando nada premia a los colegios que mejor saber ajustar su oferta a lo que los padres piden?

Hay conflicto con Educación para la Ciudadanía porque se nos está pidiendo que dejemos a nuestros hijos en las manos de a saber quién que le transmitirá a saber qué. Alguien que invadirá la esfera individual. Alguien que, tal vez, pise nuestros derechos constitucionales.