jueves, julio 26, 2007

¿No les ha pasado también a ustedes?

¿Alguna vez, por querer ahorrar papel y el espacio necesario para su archivo, han impreso documentos a dos caras? ¿Alguna vez han considerado que todavía se podía aprovechar más, que mejor dos páginas por cara y a dos caras? ¿Alguna vez se han montado un lío enorme con el que dónde van las páginas pares, dónde las impares, si ahora le doy en orden inverso a imprimir, Dios mío, pero qué pequeña se ve la letra así, que ya no sé ni cómo se lee esto...?

Ahora mismo ando leyendo un documento con un orden semialeatorio de páginas. Eso sí, he ahorrado papel.

martes, julio 24, 2007

Los niños suspenden más y las mujeres ganan menos

Atención a este párrafo, que es digno de comentario de texto:
“Las niñas obtienen mejores resultados que los niños en el colegio y, aunque en el mercado laboral entran más mujeres con título universitario que hombres, sigue existiendo una diferencia salarial del 15%. Ésta es una situación inadmisible que tiene que cambiar”, ha señalado Vladimír Špidla, comisario de la UE responsable de Empleo, Asuntos Sociales o Igualdad de Oportunidades.
Primera pregunta: ¿cuál es la situación inadmisible que hay que cambiar? Respondan, respondan...

Porque, desde la perspectiva de igualitaristas a ultranza, en ese párrafo se reconocen varias diferencias entre hombres y mujeres: a) los niños obtienen menores logros académicos; y b) las mujeres cobran menos. Sin embargo, como cabía suponer, sólo una de estas dos diferencias es la que preocupa a la UE, la relativa a los dineros. El que los niños en Europa, escolarizados en muy importante medida en centros controlados por el Estado, suspendan más y abandonen antes los estudios parece que es algo que no merece especial atención para los igualitaristas.

Esto, creo, sólo puede explicarse recurriendo a las atribuciones de causa de los hechos implícitas en el pensamiento de este Comisario: los hombres van peor en los estudios por razones internas, sólo atribuiles a ellos mismos, porque son perezosos, dejados, menos inteligentes..., mientras que las mujeres cobran menos porque hay algo mano negra social que opera para que así sea. Mientras que para los hombres el lugar de control es interno, para las mujeres es externo. Son las mujeres quienes requieren del apoyo del Estado para remediar su situación, mientras que los hombres... que se espabilen. El Estado que no es capaz de garantizar la igualdad en aquello en lo que tienen más control, la educación, va a homogeneizar un entorno que se le escapa en mayor medida, el laboral.

Me dirán que la UE no se preocupa por el mayor fracaso escolar de los niños porque, a fin de cuentas, estos ya van bien servidos, puesto que van a encontrar trabajos mejor remunerados que sus compañeras. No me cuadra esta idea, dado que el objetivo del Estado bienintencionado, se supone, es desarrollar al máximo las capacidades de las personas a través de la educación, no hasta el punto de que simplemente se puedan colocar. Veo complicado argumentar de un modo convincente razones moralmente aceptables que hagan que para la UE no sea tema de interés la desigualdad en la escuela entre sexos.

Podríamos ir un paso más allá. No entiendo cómo la UE no se preocupa por la diferencia en esperanza de vida entre hombres y mujeres. Saber que, por hombre, me tocan unos siete años menos de vida en comparación con las mujeres no es que me haga mucha alegría. Pero tener claro que nadie en la UE, ni en el Ministerio de Sanidad, está elaborando planes para reducir esa brecha es algo que me indigna. Aún más, como las mujeres ya viven más que los hombres, que se retire toda subvención a investigaciones médicas a enfermedades únicamente femeninas, puesto que somos los hombres los que estamos por debajo.

Vaya, perdonen, que me acoloro yo solo mientras voy escribiendo. No tiene sentido lo que he puesto. Puesto que los hombres viven menos por razones biológicas y no controlables no tiene sentido idear planes para contrarrestar este diferencia. Como hombres y mujeres tienen derecho a vivir el máximo tiempo posible, a ser posible con calidad, no ha razón para andar sustrayendo dinero de la promoción de la salud femenina para concentrarlo en la masculina.

¿No tiene esto algo que ver con que el fracaso escolar mayor en los niños debería ser motivo de alarma y de dedicación de recursos? Sí, creo que hay paralelismos en los razonamientos.

Cualquier idea de política pública parte del análisis de la realidad sobre la que se quiere trabajar: se estiman causas y se valorar prioridades. El fracaso escolar de los niños, en la escala de las prioridades públicas, está por la cola. La menor esperanza de vida de los hombres se valora como no modificable por políticas públicas. Y, si quisieran valorar con algo más de fundamento los motivos por los que las mujeres cobran menos, sería bueno que leyeran el artículo de Satoshi Kanazawa del 2005, publicado en el Journal of Economic Psychology. Les copio el resumen:
Economists usually assume that any sex difference in earnings after controlling for human capital and occupational segregation is largely (though not entirely) attributable to ‘‘discrimination’’. From the evolutionary psychological perspective, I argue that ‘‘discrimination’’ (or any other external constraint) is unnecessary to explain the partial effect of sex on earnings if men and women are inherently different in their desire to earn money. From this perspective, reproductive success (rather than earnings) is the ultimate (albeit unconscious) goal of all biological organisms, including humans, and earnings are men’s, but not women’s, means to reproductive success. The General Social Survey data are consistent with my contention that evolved (not learned) differences in preferences are largely responsible for sex differences in pay, and confirm my prediction that there is no sex gap in earnings among childless unmarried workers under 40. My conclusion is that the sex gap in pay exists because women have better things to do than to earn money, reproductively speaking.
Traduzco únicamente la última frase: "Mi conclusión es que la diferencia en sueldo entre sexos existe porque las mujeres tienen mejores cosas que hacer que ganar dinero, reproductivamente (evolutivamente) hablando".

¿Y posibles razones para el mayor número de suspensos entre los chicos? Entre otras, que los profesores no solamente valoran los conocimientos, sino también la actitud en clase y, habitualmente, los chicos son más conflictivos que las chicas (hormonas mandan). Esto lleva a que suspendan más. Los profesores están más dispuestos a pasar de curso a una chica que vegete sin molestar en su silla y no tenga ni idea que a un chico que sea revoltoso y tampoco tenga ni idea. Probablemente, para cambiar las diferencia entre sexos, tanto en sueldo, en éxitos académicos, en accidentabilidad laboral, en esperanza de vida..., habría que cambiar la biología. Y, por el momento, la UE ni puede ni se lo ha propuesto.

lunes, julio 23, 2007

Memes: llego a pisar el confeti

A mí lo de los memes me recuerda al alcohol en la adolescencia. Sólo desde una firme voluntad uno es capaz de decir "no" y aguantar la presión social. Aguanté ante el envite de Pseudópodo, pero el segundo ataque, con la invitación de Wonka, ya me deja con pocas opciones de huida. Una vez que ya ha pasado la moda de contar ocho secretos, objeto de este meme, yo voy a ponerme a ello, demostrando mi capacidad de llegar tarde a las fiestas, siempre para pisar el confeti. Ofrezco algunos recuerdos de mi etapa de escolar y estudiante de universidad.
  1. Durante la educación obligatoria sólo suspendí alguna que otra vez Música y Dibujo. Lo de Música lo recuerdo como pesadilla infantil: una sensación de indefensión, de que podría pasarme la vida suspendiendo, aquel invento maligno de la flauta, la vergüenza infinita de solfear delante de 40 compañeros... Y para que se hagan una idea de lo bueno que era yo con el Dibujo, ni cuando calcaba las láminas que nos mandaban copiar conseguía pasar del aprobado justo. Todo mejoró cuando pasé del Dibujo Artístico al Técnico y de la Música a la Historia de la Música.
  2. Wonka recuerda sus desdichas con el plinto. Yo no me quedo a la zaga. Lo sensato era poner las colchonetas al otra lado del plinto, donde se supone que había que finalizar el salto. Sólo que habilidosos como yo podíamos hacer el salto ladeados, acabar saliéndonos en lugar de por el extremo por el lateral, caer sobre el suelo, sin protección ni nada, y agarrando bien fuerte el plinto, de tal modo que me tiraba encima el cacharro ese de madera. Otra recuerdo, y esta vez positivo, de la gimnasia es cuando al profesor se le ocurrió hacer practicar el salto de altura. Mientras que mis compañeros saltaban con movimientos estudiados, yo cogía carrerilla, me lanzaba con la cabeza por delante y que fuera lo que Dios quisiera. ¡Lo pasaba muy bien!
  3. Cambié de colegio cuando empezaba 7º de EGB. Recuerdo la pena infinita del segundo día, tras el recreo. No entendía por qué mis compañeros de clase jugaban con tanta alegría a Mosca. Todos menos uno se ponen en dos filas enfrentadas. El que la pringa tiene que recorrer el pequeño pasillo mientras se le van dando collejas y su objetivo es conseguir localizar a alguna persona que le haya arreado, para decir su nombre al salir de las filas y que sea el detectado quien reciba la próxima vez. Si al entrar en el pasillo uno no dice 'mosca' o si habla estando dentro, tiene que recorrer un 'pasillo libre', que significa el pobre que la pringa tendrá que correr el pasadizo entero con todo el mundo dándole, sin que de esa vuelta él pueda denunciar a nadie para que le substituya. ¡Pero qué bruta es la gente! Yo no encontraba la gracia a ese juego ni, en general, le encuentro la gracia ni a pegar ni a que me peguen. Por suerte, pronto hice amigos a los que les encantaba jugar al frontón y el cambio de colegio se me hizo mucho menos terrible.
  4. En 3º de BUP hice Ciencias Puras, para pasarme en COU a Letras Mixtas, con la idea de comenzar Psicología. No fue hasta después de Selectividad que me enteré que podía entrarse a mi carrera objetivo también desde Ciencias. En cualquier caso, lo pasé muy bien ese curso y la asignatura de Literatura es una de las mejoras que pueden cursarse: es un placer estar tirado en la cama leyendo grandes libros sabiendo que, en el fondo, uno está estudiando. Eso sí, lamenté no poder seguir estudiando Física.
  5. Recuerdo las primeras veces que falté a clase en la facultad. Para mí, llegado de un colegio de frailes, aquello era nuevo. Lo mismo que la sensación de incomodidad por haberme puesto a estudiar, para la convocatoria de febrero del primer curso, con sólo un mes y medio de antelación. Más adelante me daría cuenta de que muchas clases no aportaban nada y que, tal y como está la exigencia de la carrera y los modos de evaluación, con ponerme dos días antes de cada examen era, por lo general, suficiente.
  6. En la facultad conseguí: a) ser de los pocos alumnos que tenía mote puesto... por parte de los profesores; b) que una profesora no pasara, con mala fe, mi examen por la lectora óptica para ver si así podía darme por no presentado; c) que un profesor me llamara "chulo" y prepotente"; d) que un profesor me invitara a salir de su clase, puesto que consideraba que estar leyendo el periódico mientras él hablaba era muestra de inatención, a lo que yo repliqué, sin éxito, que yo era multitarea y que podía escucharle y leer al mismo tiempo. Me costó años descubrir que un perfil bajo podía llevarme más lejos que una postura firme de defensa de mis convicciones, especialmente en un mundo de egos tan subidos como es la universidad.
  7. En la universidad, conseguimos, unos amigos y yo, miembros de una asociación de estudiantes, ser punto del orden del día de un Claustro y aparecer en varios periódicos de tirada nacional. Teníamos nuestra revista y creíamos, ingenuos, que uno podía reírse de cualquier cosa. Se nos ocurrió hacer humor sobre los judíos, con un gusto más o menos refinado, en el periódico que editábamos. Como en el mismo número criticábamos con saña a un catedrático de Psicología (el reciente perdedor de las elecciones a Rector), por ese artículo algunos vieron cómo podían atacarnos y se armó una buena. Mi opción de optar por la defensa encarnizada de la libertad de expresión no fue la postura que quiso seguir la asociación. El miedo a un expediente o a quién sabe qué llevó a pedir disculpas e inventarse excusas.
  8. Y un secreto que ninguno de ustedes conoce... el año que viene me caso.
Me da a mí que las historias que he contado de mí mismo no van a beneficiar en nada la imagen que puedan tener de mí... Pese a lo que pueda parecer, soy muy normalito, incluso gracioso por momentos y cuento con buenos amigos. Si piensan mal, que sepan que la culpa es de Pseudópodo y de Wonka.

Consiguiendo pequeños resultados

Al final, algo va saliendo:

La espera valió la pena.

miércoles, julio 11, 2007

El tamaño de la clase o cuando la media tiene trampa

Imagine que le dan a elegir entre dos universidades distintas para estudiar. En la universidad A, el número medio de alumnos por clase está en 34. En la universidad B, el número medio de alumnos por clase se sitúa en 50. Suponiendo que esta es la única información de la que dispone, ¿qué universidad escogería usted?

...

...

Piense, piense, que quizá tiene trampa.

...

...

¿Se iría usted a la universidad A? Parecía la mejor opción. Sin embargo, usted se encuentra en una clase con 100 alumnos. Algo no le cuadra, porque ninguno de sus amigos matriculados en la universidad B está en una clase con más de 70 personas. Intrigado, procede a encuestar a los estudiantes de ambas universidades, preguntándoles cuántos alumnos son por aula y, sorprendentemente, ¡encuentra que en la universidad B son menos!

Aquí tiene unos datos que darían lugar a lo que estamos hablando (universidades pequeñas, con sólo tres clases).



Y hasta acá, un medio clásico en la docencia de la estadística¹, con el que se ilustra que la media no es un concepto tan tonto como parece y que nuestros estadísticos sólo tienen sentido si recogen realmente lo que queremos medir.

De esta idea me acordaba ayer al leer La Vanguardia (en papel) La nueva universidad catalana, una columna firmada por Ferrer (rector de la UAB) y Geli (rectora de la UdG), en representación de la Asociación Catalana de Universidades Públicas. Ahí cuentan cómo la universidad catalana se aproxima cada vez más a ser la encarnación de todos los bienes, si bien reclaman más atención y ayuda de todos. En el primer párrafo escriben:
El tamaño medio de los grupos de clase es hoy de una treintena de estudiantes, y un porcentaje superior al 30% de las clases se lleva a cabo en grupos reducidos, inferior a 25 estudiantes.
Como mostraba anteriormente, estos datos son perfectamente compatibles con una amplia mayoría de estudiantes en aulas masificadas. Para que se hagan una idea del sinsentido de emplear este indicador, la política universitaria catalana actual está orientada a... ¡aumentar el tamaño medio de las clases! Después de años siguiendo la política de "estudia una carrera sin salir de tu ciudad", recientamente se han dado cuenta de este modelo no es sostenible. Tener pocos estudiantes de, por ejemplo, Geografía repartidos por varias universidades es peor opción que juntarlos todos en una sola (y cerrar estudios en varias universidades, por tanto). Esta línea de actuación, necesariamente, va a aumentar el tamaño medio de las clases. Parece, pues, que este indicador no es tan fácilmente interpretable como cabría esperar.

Para que vean que hasta las frases más sencillas pueden tener trampa.



¹ Pueden leer, por ejemplo:
Lann, A., & Falk, R. (2005). A closer look at a relatively neglected mean.
Teaching Statistics, 27, 76–80.

viernes, julio 06, 2007

Nos estamos jugando las libertades más básicas

ERC propone que los profesores de secundaria hablen siempre en catalán cuando estén en la escuela

ERC planteará que se exija a los profesores de secundaria que hablen en catalán siempre y con todo el mundo mientras estén en la escuela. Los republicanos quieren que los maestros usen el catalán incluso cuando estén en el bar del centro escolar, así como cuando hablen con los padres y con el personal de mantenimiento. (La Vanguardia, 05/07).
Acepten que no escriba ningún comentario sobre esta noticia.

Vía Maty.

Una frase sencilla de entender

Si un 75%, como mínimo, del colectivo de jóvenes investigadores no puede mantener una relación laboral sin altibajos es que no hay una maldita carrera científica en este país....
Roke, avisa si alguien toma nota.